INCIDENTES OCURRIDOS ENTRE 1977 - 2000
El Concorde, como todos los aviones, también ha sufrido de
problemas mecánicos, algunos más graves que otros. Si bien no han sido tan
conocidos, estos problemas aparecieron tan pronto como el avión entró en
servicio. No obstante, a lo largo de todos estos sucesos no se perdió ni una
sola vida, cosa que con otros aviones nunca se ha demostrado. A pesar de la mala
fama que el avión se ha ganado últimamente después del accidente del 25 de
julio, se debería recalcar que el Concorde ha sido uno de los aviones más
seguros jamás construidos en toda la historia de la aviación. Y como la
experiencia demuestra, es muy difícil tener una seguridad absoluta, eso no
existe, se habla pues de seguridad relativa.
Comparado con los otros modelos subsónicos con los que ha estado volando
durante muchos años, la mayor parte de ellos salvo pocas excepciones, han
tenido algún accidente. Aquí se muestran algunos de los aviones "más
seguros":
AVIÓN IMPLICADO | PAÍS DE FABRICACIÓN | NÚMERO DE ACCIDENTES |
ILYUSHIN IL-86 | Rusia | 1 Destruido al colisionar en tierra con un B-737 durante un entrenamiento. |
ILYUSHIN IL-96 | Rusia | Ninguno |
AIRBUS A319 | Europa Occidental (Alemania, Francia, Gran Bretaña, España) | Ninguno |
AIRBUS A321 | Europa Occidental (Alemania, Francia, Gran Bretaña, España) | Ninguno |
AIRBUS A330 | Europa Occidental (Alemania, Francia, Gran Bretaña, España) | 1 Avión de la propia Airbus Industrie perdido durante unas pruebas. |
AIRBUS A340 | Europa Occidental (Alemania, Francia, Gran Bretaña, España) | 1 Destruido por un incendio debido a una pieza defectuosa. |
DASSAULT MERCURE | Francia | Ninguno. Todos los 10 aviones construidos y usados por Air Inter se conservan en perfecto estado. |
La pérdida del certificado de aeronavegabilidad no tiene que suponer el fin del
mito del Concorde. Otros aviones como el Comet británico o el DC-10 también lo
perdieron de forma temporal. En este caso, como en aquellos, se trata de
garantizar la seguridad de pasajeros y tripulación.
1977-1979
El 28 de noviembre de
1977 el Concorde de Air France F-BVFD tuvo un pésimo aterrizaje en Dakar (Senegal), en
la que destrozó el protector antigolpes de la cola y provocó que la parte
trasera de los motores se arrastrasen por el suelo cientos de metros. Doce días
más tarde, uno de los motores de otro aparato de Air France tuvo que ser
apagado antes de despegar.
El fuego en otro motor tuvo que ser apagado también el 29 de diciembre de 1978 cuando el Concorde de British Airways había despegado de Nueva York.
En junio de 1979, mientras un Concorde de Air France despegaba en Washington DC, dos de las ruedas izquierdas reventaron, por lo que el tren no pudo ser replegado y la tripulación decidió volver a Dulles. Algunos circuitos fueron afectados tras recibir los impactos de trozos de neumático. Estos trozos también produjeron pérdidas de combustible y de hidráulico. Un mes más tarde, durante el despegue de otro avión de Air France, una de las ruedas explotó. El 21 de septiembre de 1979 el motor de otro Concorde fue apagado debido a un problema neumático cuando sobrevolaba cerca de Boston. Y el 5 de noviembre de ese mismo año, otro aparato de Air France, cuando ya se encontraba en rodaje tras aterrizar en Washington, atropelló a dos ciervos, lo que le causó desperfectos en el ventilador del cuarto freno.
1980-1989
El
16 de septiembre
de 1980, un reventón en una de las ruedas de un Concorde de British Airways provocó
daños en uno de los motores. Fue en el aeropuerto de Dulles, en Washington. En
ese mismo aeropuerto, en febrero de 1981, a uno de Air France también le explotó
un neumático en el despegue y tuvo que aterrizar en Nueva York con uno de los
motores apagados debido a la fuerte vibración.
Ese mismo año, en diciembre, tras despegar de Nueva York, las ruedas izquierdas de un Concorde británico no se replegaron. Al volver al aeropuerto Kennedy se dieron cuenta de que los niveles de nitrógeno eran muy bajos. El 18 de julio de 1988, otro Concorde de British Airways sufrió dos fallos en el sistema hidráulico. Se declaró emergencia y el aparato se salió de la pista por tener inoperativos los frenos. Finalmente, en un vuelo Christchurch (Nueva Zelanda) – Sydney, el 12 de abril de 1989, el Concorde G-BOAF al acercarse a Mach 2 perdió parte del timón superior aunque se pudo hacer un descenso y aterrizaje normal en la ciudad australiana.
1990-2000
El 4 de enero de 1991, pese a que partes del timón
superior se separaron en un Concorde de British Airways tras despegar en
Londres, el aparato realizó un aterrizaje sin problemas en Nueva York.
En marzo de 1992, también durante un Londres-Nueva York, tras casi dos horas de
vuelo, se notó una pequeña vibración, una hora más tarde el avión perdía
velocidad y altura hasta que se oyó una vibración mucho más fuerte. El
comandante apagó uno de los motores y el Concorde aterrizó con tres de sus
motores y sin timón superior.
El 15 de julio de 1993, a otro de British Airways durante el aterrizaje en Londres le explotó una rueda. Trozos de neumático causaron problemas hidráulicos y daños en un motor, que se quedó atascado en reversa. Ese mismo año, en octubre, en un rodaje de despegue en Londres a uno de los aviones se le bloquearon los frenos y una de las ruedas se rompió. Algunos fragmentos causaron agujeros en el tanque de combustible.
El 26 de mayo de 1994, el motor número 3 de un Concorde tuvo que ser apagado debido a la alta presión de aceite, al final tuvo que apagarse también el número 2. Dos años más tarde, en 1996, se procedió a una evacuación del pasaje cuando se incendió un motor ya en la terminal del aeropuerto. El fuego fue extinguido por los bomberos. Dos meses más tarde de ese incidente, un Concorde de British Airways tuvo que parar el motor número 1 debido a niveles de poca presión de combustible. El 18 de septiembre de 1996 uno de los aviones tuvo que volver a Londres tras quedarse sin líquido de sistema hidráulico.
El 7 de febrero de 1997, el motor número 3 de otro Concorde se paró en vuelo, y la presión del aceite en el número 4 era muy baja. El aparato tuvo que ser desviado de su ruta. Exactamente, un mes más tarde, le falló la reversa a otro de British Airways. Y en mayo de ese mismo año, también la reversa dio problemas y el número 2 de otro aparato de British tuvo que ser apagado.
En 1998, un vuelo de Nueva York tuvo dos intentos de aterrizaje y en el segundo se produjo una emergencia con una alerta del comandante a causa de falta de combustible. Meses más tarde, otro Concorde perdió parte del timón bajo cuando cruzaba el Atlántico, a la altura de Terranova (Canadá).
En el año 1999, en abril, no se pudo subir el morro tras despegar y un avión de British Airways tuvo que volver a Nueva York. En junio, otro Concorde tuvo un aterrizaje de emergencia en Londres por problemas hidráulicos, y dos meses más tarde dos Concorde estuvieron a punto de chocar en el aeropuerto JFK al pasar a menos de 270 metros en vertical y poco más de 800 metros en horizontal uno del otro.
Los últimos fallos antes del accidente mortal, se produjeron en el año 2000, cuando uno de los aviones con matrícula británica sufrió un fallo de motor al aterrizar en Londres, y al día siguiente, cuando otro que había despegado en Heathrow en un vuelo charter a lo largo de la Bahía de Vizcaya, tuvo que volver por una luz de alarma en los paneles de control; aunque al aterrizar se pudo comprobar que fue una falsa alarma.